Síntesis

Lung Cancer Screening: Beyond Pulmonary Nodules

Lectura: 2 minutos /

Autores del artículo: Aparna Singh, Tracy El Khoury, Esther Tannoury, Emily Brenner, Khushboo Jhala, Suzanne C. Byrne

Publicado online: RadioGraphics, 46(10), 2026: e260012. doi: 10.1148/rg.260012

Sintetizado por el Dr. Miguel Rodríguez


 

La tomografía computada (TC) de baja dosis utilizada para el screening de cáncer de pulmón ofrece información que va más allá de la detección de nódulos. En el National Lung Screening Trial, aproximadamente un tercio de los estudios presentó otros hallazgos, principalmente enfisema, calcificaciones coronarias y masas extracardíacas. Esto permite utilizar un estudio ya indicado como una oportunidad de screening adicional, sin aumentar la exposición a radiación ni la carga para el paciente.

El enfisema es uno de los hallazgos más frecuentes: se identificó en aproximadamente el 31% de los participantes y, de ellos, cerca del 82% no tenía un diagnóstico previo. Además de valorar visualmente su patrón y severidad, puede cuantificarse mediante el porcentaje de parénquima pulmonar con atenuación inferior a −950 unidades Hounsfield (UH). También deben reconocerse las anomalías pulmonares intersticiales (ILA, interstitial lung abnormalities), presentes en aproximadamente el 4%–16,7% de los estudios. Se definen como alteraciones parenquimatosas bilaterales no dependientes que comprometen al menos el 5% de una zona pulmonar y pueden clasificarse en no subpleurales, subpleurales no fibróticas y subpleurales fibróticas, estas últimas con mayor riesgo de progresión.

La evaluación cardiovascular también aporta información relevante. La calcificación de las arterias coronarias puede estimarse visualmente como ausente, leve, moderada o severa y proporciona información sobre el riesgo cardiovascular. Asimismo, debe evaluarse la aorta torácica y la arteria pulmonar. Esta última se considera aumentada de tamaño cuando mide ≥31 mm a nivel de su bifurcación o cuando su diámetro es igual o mayor que el de la aorta ascendente al mismo nivel, hallazgo que puede sugerir hipertensión pulmonar.

La TC de screening permite además realizar una evaluación oportunista de la salud ósea y del abdomen superior. Una atenuación trabecular inferior a 100 UH en L1 debe motivar la consideración de densitometría ósea, mientras que el campo de adquisición puede revelar alteraciones incidentales hepáticas, suprarrenales, renales, pancreáticas y esplénicas que deberán manejarse según las recomendaciones correspondientes.

En conclusión, la TC de baja dosis para screening de cáncer pulmonar constituye una oportunidad para detectar enfermedades clínicamente relevantes más allá del cáncer. Una evaluación sistemática, acompañada de un informe adecuado, permite ampliar el valor de cada estudio. En este contexto, las herramientas de inteligencia artificial podrían facilitar la detección, cuantificación y seguimiento de estos hallazgos, favoreciendo un enfoque más reproducible y eficiente.

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