Autores del artículo: Stephen B. Little, Asha Sarma, Manish Bajaj, Sumit Pruthi, MBBS Kartik Reddy, Andrew Reisner, MDBryan Philbrook, Lori C. Jordan
Published online: DOI: 10.1148/rg.230107
Sintetizado por el Dr. Luis Gutiérrez (Centro Médico Diagnóstico Científico Integral, Buenos Aires, Argentina)
El accidente cerebrovascular isquémico de la circulación posterior (PCAIS) se encuentra entre un 15% y un 22% de todos los accidentes cerebrovasculares (ACV) de origen isquémico arterial en la infancia. Siendo la disección de la arteria vertebral (VAD) una entidad patológica poco reconocida y de alto riesgo, cinco veces más probable de ocasionar un ACV isquémico recurrente, representando la causa intrínseca más común entre un 44% y 50% de los PCAIS en niños.
Históricamente se ha subestimado los hallazgos de imágenes de VAD en la revisión inicial pediátrica, asociándose a errores de diagnóstico en un 55% de los casos. Las pautas actuales aún no ofrecen recomendaciones estandarizadas para los protocolos de imagen, lo cual conlleva a subdiagnosticar y retardar el reconocimiento y tratamiento de estas entidades, dejando a los médicos tratantes, a los niños y a sus familias en la incertidumbre.
El objetivo principal de este estudio es optimizar el reconocimiento, el diagnóstico clínico e imagenológico de la VAD con PCAIS, haciendo hincapié en la importancia de la intervención oportuna para prevenir su recurrencia, la estenosis vascular progresiva u oclusión de las arterias del tronco encefálico.
En un 39,5% de los casos de PCAIS en los niños, es común las múltiples localizaciones en región cerebelosa y talámica, por lo que cursa con síntomas muy variables, como cefalea, vértigo, alteraciones del habla y conciencia, hemiparesia, cambios en la visión, ataxia, vómitos y convulsiones, siendo la cefalea en un 50% el síntoma más frecuente de ACV por VAD.
La mayoría de las VAD en niños ocurren a nivel C2 y normalmente involucran el segmento V3 proximal horizontal o la unión del segmento V2-V3. Las disecciones distales del V3 son mucho menos frecuentes, y la patogénesis puede ser diferente. Los niños con VAD del segmento V3 parecen estar predispuestos a accidentes cerebrovasculares recurrentes, incluso cuando están recibiendo terapia antitrombótica.
El estudio hace hincapié en el desarrollo de un método de diagnóstico, llamado CASCADE (clasificación estandarizada y evaluación diagnóstica del accidente isquémico arterial en niños), una herramienta estructurada que incluye características clínicas e imagenológicas según el sitio anatómico de la lesión de VAD, que requiere la confirmación del diagnóstico mediante angiografía por TC, angiografía por RM o angiografía por sustracción digital.
Conclusión
El diagnóstico de PCAIS suele ser un desafío en los niños, por los múltiples síntomas y/o clínica silente, y en ocasiones puede retrasarse. En diferentes edades pediátricas, siempre que existan hallazgos de arteriopatía de la circulación posterior, las imágenes iniciales se deben optimizar y dirigir a la evaluación de la VAD por ser una causa común de infartos multifocales, esto quiere decir que se involucre también a los vasos del cuello, preferiblemente con angiografía RM 3D TOF o con angiografía TC de vasos de cuello.