Resumen
Introducción: Los quistes de colédoco son anomalías poco frecuentes asociadas a unión pancreatobiliar anómala y riesgo de malignización.
Caso clínico: Paciente masculino de 47 años con dolor epigástrico. La tomografía computada mostró dilatación de la vía biliar intra y extrahepática con colédoco dilatado y afilamiento distal. La colangioresonancia evidenció una unión pancreatobiliar anómala con conducto común largo (~23 mm), compatible con quiste de colédoco tipo IVa.
Conclusión: La colangioresonancia es fundamental para el diagnóstico etiológico y la clasificación, permitiendo una adecuada orientación terapéutica y estratificación del riesgo.
Palabras clave: quistes del colédoco, unión pancreatobiliar anómala, colangiopancreatografía por resonancia magnética, dilatación de conductos biliares, clasificación de Todani.
Abstract
Background: Choledochal cysts are rare biliary anomalies associated with anomalous pancreaticobiliary junction and an increased risk of malignancy.
Case presentation: A 47-year-old male presented with epigastric pain. Computed tomography showed intra- and extrahepatic biliary dilatation with a dilated common bile duct and distal tapering. Magnetic resonance cholangiopancreatography revealed an anomalous pancreaticobiliary junction with a long common channel (~23 mm), consistent with type IVa choledochal cyst according to the Todani classification.
Conclusion: MRCP is essential for etiological diagnosis and classification, allowing appropriate therapeutic planning and risk stratification.
Keywords: choledochal cyst, anomalous pancreaticobiliary junction, magnetic resonance cholangiopancreatography, biliary dilatation, Todani classification.
Introducción
Los quistes de colédoco son dilataciones de la vía biliar intrahepática, extrahepática o de ambas, y constituyen una entidad poco frecuente. La etiología de los quistes de colédoco no se encuentra completamente esclarecida; sin embargo, existe evidencia consistente que los vincula con la presencia de una unión pancreatobiliar anómala, la cual permite el reflujo de secreciones pancreáticas hacia la vía biliar, favoreciendo inflamación crónica, daño epitelial y cambios estructurales progresivos.(1,3,6)
Diversos estudios han demostrado que esta alteración anatómica, incluso en ausencia de dilatación biliar evidente, se asocia de manera independiente con un mayor riesgo de desarrollo de neoplasias de la vía biliar y de la vesícula biliar, lo que resalta la importancia de su identificación temprana.(1,5,6) En este contexto, los métodos de diagnóstico por imágenes desempeñan un rol fundamental, no solo en la detección de la dilatación biliar, sino en la caracterización de la anatomía biliopancreática y la identificación de la etiología subyacente.
La colangiopancreatografía por resonancia magnética se ha consolidado como el método de elección para la evaluación no invasiva del sistema biliopancreático, permitiendo una adecuada clasificación de estas anomalías y una correcta orientación terapéutica.(3,6) Este enfoque resulta clave para la prevención de complicaciones a largo plazo, incluyendo la progresión a patología maligna, con impacto directo en el pronóstico y en la calidad de vida del paciente.
La clasificación de Todani es el sistema más utilizado para categorizar los quistes de colédoco según la localización y morfología de la dilatación biliar. Los tipos I y IV representan las formas más frecuentes, concentrando aproximadamente entre el 80% y el 90 % de los casos, y son los que con mayor frecuencia se asocian a unión pancreatobiliar anómala y mayor riesgo de malignización.(2,4,7) En este escenario, el radiólogo cumple un rol central en la integración de los hallazgos imagenológicos para alcanzar un diagnóstico etiológico preciso y contribuir de manera directa al manejo clínico y al seguimiento de estos pacientes.

Presentación del caso
Paciente masculino de 47 años, sin antecedentes quirúrgicos de relevancia, con antecedente médico de un episodio de pancreatitis de origen litiásico ocurrido 15 años antes. Consultó por un cuadro clínico de una semana de evolución caracterizado por dolor de leve intensidad localizado en el hemiabdomen superior, desencadenado tras la ingesta de alcohol y alimentos en abundancia. El examen físico no reveló hallazgos patológicos.
Se solicitaron estudios de laboratorio, incluyendo hemograma y hepatograma, que se encontraron dentro de parámetros normales, junto con una ecografía abdominal. Tras el control sintomático, el paciente fue dado de alta con indicación de tomografía computada (TC) de abdomen ambulatoria.
La TC evidenció engrosamiento parietal de la vesícula biliar, dilatación de la vía biliar intra y extrahepática, y un colédoco de 13 mm de diámetro con afilamiento abrupto a nivel intrapancreático (Imagen 1). En función de estos hallazgos, se indicó completar la evaluación con resonancia magnética.
La colangiopancreatografía por resonancia magnética con contraste permitió identificar una unión pancreatobiliar anómala, con un conducto biliopancreático común largo de aproximadamente 23 mm desde la confluencia del colédoco y el conducto pancreático principal hasta su desembocadura en la segunda porción del duodeno. El conducto hepatocolédoco se encontraba dilatado, con un calibre máximo de 14 mm en su trayecto extrahepático, y se observó dilatación de la vía biliar intrahepática, más evidente en el lóbulo hepático izquierdo, donde los conductos alcanzaban hasta 10 mm de diámetro. En conjunto, estos hallazgos fueron sugestivos de quiste de colédoco tipo IVa según la clasificación de Todani.
Hallazgos imagenológicos


Discusión
La unión pancreatobiliar anómala con conducto común largo constituye una alteración anatómica poco frecuente, caracterizada por la confluencia del colédoco y el conducto pancreático principal fuera del control del esfínter de Oddi, formando un canal común generalmente mayor a 15 mm antes de su desembocadura en la papila duodenal mayor.(1,3) Esta configuración favorece el reflujo pancreatobiliar, generando inflamación crónica, activación enzimática local y daño epitelial progresivo, lo que predispone al desarrollo de colangitis recurrente, litiasis biliar, pancreatitis y dilatación de la vía biliar, en particular en los quistes de colédoco tipo I y IV.(1,3,6)
En concordancia con la evidencia reciente, esta anomalía no solo se asocia a la presencia de quistes de colédoco, sino que puede constituir el evento fisiopatológico primario, incluso en ausencia de dilatación significativa, lo que refuerza la necesidad de su identificación mediante estudios de imagen.(2,6,7) En el caso presentado, la colangioresonancia magnética permitió demostrar de manera precisa la presencia de un conducto común largo asociado a dilatación de la vía biliar intra y extrahepática, hallazgos determinantes para establecer el diagnóstico etiológico.
Desde la perspectiva radiológica, la colangiopancreatografía por resonancia magnética se ha consolidado como el método de elección para la evaluación de la anatomía biliopancreática, al ofrecer una caracterización no invasiva, multiplanar y de alta resolución del sistema ductal. A diferencia de la tomografía computada y la ecografía, permite identificar la unión pancreatobiliar anómala, medir con precisión la longitud del conducto común y establecer la clasificación según Todani, incluso en estadios tempranos o en ausencia de dilatación evidente,(3,6) lo que la convierte en una herramienta clave para la planificación terapéutica.
En relación con el pronóstico, los quistes de colédoco se asocian a un riesgo incrementado de malignización, con incidencias reportadas entre el 10% y el 15 %, en especial en pacientes diagnosticados en la edad adulta.(1,3,5,7) El diagnóstico precoz y el tratamiento quirúrgico oportuno han demostrado reducir significativamente este riesgo, aunque persiste un riesgo residual que justifica el seguimiento a largo plazo.(4,7)
En este contexto, la colangioresonancia magnética no solo permite identificar la anomalía anatómica subyacente, sino también establecer la etiología del cuadro clínico, optimizar la estrategia terapéutica y contribuir a la estratificación del riesgo. De este modo, el radiólogo desempeña un papel central en la integración de los hallazgos imagenológicos, impactando directamente en la prevención de complicaciones, la reducción del riesgo oncológico y la mejora de la calidad de vida del paciente.
Conclusión
El conducto biliopancreático común largo constituye una anomalía congénita asociada a reflujo pancreatobiliar, que favorece inflamación crónica de la vía biliar y se relaciona con el desarrollo de dilatación biliar, quistes de colédoco y un mayor riesgo de malignización a largo plazo.
En este contexto, la colangiopancreatografía por resonancia magnética se posiciona como el método de elección para la evaluación de la anatomía biliopancreática, permitiendo identificar de manera precisa la unión pancreatobiliar anómala, establecer la clasificación según Todani y reconocer la etiología subyacente del cuadro clínico.
Su adecuada utilización contribuye a una correcta orientación terapéutica y a la estratificación del riesgo, con impacto directo en la detección precoz de complicaciones y en la prevención de progresión hacia patología oncológica. Asimismo, resalta el rol fundamental del radiólogo en la integración de los hallazgos por imágenes para alcanzar un diagnóstico etiológico preciso y un abordaje integral del paciente.
Bibliografía
- Hoilat, G. J., John, S. (2023). Choledochal Cyst. StatPearls.
- Ocampo, G. S. et al. (2024). Cirugía General.
- Mayorga Garcés, A. (2018). Rev Andaluza Patol Dig.
- Sánchez, J. A. et al. (2015). Rev Colombiana de Cirugía.
- López González, J. et al. (2019). Rev Andaluza Patol Dig.
- Kamisawa, T. et al. (2022). J Gastroenterol.
- Ten Hove, A. et al. (2020). HPB.