Tumores testiculares

Vol. II – Nº 2

Referencia
Coursey Moreno C, Small WC, Camacho JC, Master V, KoKabi N, Lewis M, Hartman M, Mittal P.
Testicular Tumors: What Radiologists Need to Know-Differential Diagnosis, Staging, and Management.
RadioGraphics 2015;35(2): 400–415.

Qué es lo que el radiólogo debe saber Diagnósticos diferenciales, estadios y manejo

INTRODUCCIÓN
El cáncer de testículo es el tumor más frecuente en los adultos jóvenes y la mayoría de los casos ocurren entre los 15-35 años de edad.
Los testículos se forman inicialmente en el abdomen a ambos lados de la columna lumbar. Cada testículo adulto mide aproximadamente 3 cm x 3 cm x 5 cm. Están irrigados por las arterias testiculares que nacen de la aorta, por debajo de las arterias renales. La vena testicular derecha drena en la vena cava inferior y la izquierda en la vena renal homolateral.

TIPOS DE CÁNCER TESTICULAR
En adultos jóvenes, alrededor del 95% de los cánceres testiculares derivan de las células germinales y el 5% del córdon espermático y estroma gonadal. Aproximadamente el 50% de los tumores de
células germinales son seminomas y el 50% restante son tumores de células germinales no seminomatosos (TCGNS), de los cuales el 33% son tumores mixtos, 10% carcinomas embrionarios, 4% teratomas, 1% tumores del saco vitelino y 0.3% coriocarcinoma. En adultos mayores de 60 años, el linfoma es el tumor testicular maligno más frecuente, siendo generalmente de tipo no Hodgkin
células B. Otros tumores testiculares incluyen leucemia, sarcoma, leiomioma, tumores vasculares, fibroma y neurofibroma. Las metástasis testiculares son infrecuentes y dentro de este grupo encontramos al cáncer de próstata, de pulmón, riñón, colon, melanoma y leucemia.

Factores de riesgo
Como factores de riesgo para el cáncer testicular se incluyen: falla en el descenso hacia las bolsas escrotales (criptorquidea) e historia familiar/personal de cáncer de
testículo e infertilidad. En bebés y niños pequeños con testículo no descendido se realiza una ecografía prequirúrgica de localización; no obstante, en niños mayores y adultos se prefiere el uso de la resonancia magnética (RM), método que ha mostrado una sensibilidad  del 84%-96% y una especificidad del 100%. Habitualmente, el 39% de los testículos están localizados en el canal inguinal o en el anillo inguinal externo y el 41% de los pacientes presenta un testículo atrófico o ausente y el 20% un testículo intraabdominal.
Por ecografía, el testículo no descendido es más pequeño y presenta una ecoestructura similar a la del contralateral; en las imágenes por RM es hipointenso en forma homogénea en secuencias T1
e hiperinteso en T2.
Existe controversia acerca de la asociación entre microlitiasis testiculares y cáncer testicular. Las microlitiasis se caracterizan por ser pequeñas calcificaciones en los túbulos seminíferos; sin embargo, no existe en la actualidad evidencia significativa con respecto a su condición de premalignidad o causal de cáncer testicular. Estudios prospectivos han demostrado que la mayoría de los pacientes con microlitiasis no desarrollarán cáncer testicular.

IMAGENOLOGÍA DEL CÁNCER DE TESTÍCULO
El estudio ecográfico del testículo se realiza con transductores de alta frecuencia (7-10MHz) con Doppler color y pulsado. El ultrasonido (US) es útil para diferenciar las masas intratesticulares (más frecuentemente malignas) de las lesiones extratesticulares (generalmente benignas) y también para identificar las masas sólidas de las quísticas (ectasia tubular de la retetestis, quistes  simples y quistes de la túnica albugínea). Por ecografía, las masas sólidas se muestran hipoecoicas con relación al parénquima adyacente y presentan vasculatura interna al Doppler color, mientras que las lesiones quísticas son anecoicas, generalmente con refuerzo acústico posterior y sin vascularización interna.

Diagnósticos diferenciales
Existe superposición entre las características imagenológicas de un tumor testicular y otras condiciones no tumorales, por lo que es sumamente importante la anamnesis y el examen físico dirigido.
• Infarto y hematoma: En imágenes Doppler, ambos presentan disminución del flujo vascular con relación al testículo normal y pueden ser avasculares. Clínicamente, el paciente con infarto testicular presenta dolor agudo; en el caso del hematoma, el paciente refiere antecedente traumático. Ante un diagnóstico no concluyente, se puede repetir el estudio ecográfico dentro de las 2-4
semanas. El hematoma mostrará entonces disminución de tamaño y las áreas de infarto se verán avasculares y más hipoecoicas.
• Infección e inflamación: Tanto los tumores testiculares como áreas focales de infección evidencian flujo vascular incrementado en Doppler color. La orquitis generalmente se acompaña de dolor agudo testicular, fiebre y lecucocitosis.
• Quiste epidermoide: Se trata de una lesión benigna testicular. Por US se observa una lesión intratesticular hipoecoica bien definida, en “catáfilas de cebolla”, aspecto dado por capas concéntricas
hiperecogénicas de queratina, sin flujo vascular.

Estadificación del cáncer testicular
Tanto la tomografía computada como la resonancia magnética son herramientas útiles para evaluar  el compromiso locorregional (invasiónlinfática retroperitoneal) y a distancia (ganglios linfáticos en tórax, supraclavicular; secundarismo pulmonar, hígado, cerebro y hueso) del cáncer testicular, y en base a sus hallazgos se planificará el tratamiento y posterior seguimiento de la enfermedad.

 

CONCLUSIÓN

El rol del médico radiólogo es fundamental en la identificación del tumor primario, estadificación de la enfermedad y en la detección de posibles recidivas durante la vigilancia imagenológica dirigida.

 

Recopilado por Dra. Laura Estefanía Mendez Jotale

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