Irreversible electroporation in patients with hepatocellular carcinoma: immediate versus delayed findings at MR imaging

Vol. III – Nº 2

Referencia
Padia S. A., Johnson G. E., Yeung R.S. Park J. O. Hippe D.S., Kogut, M. J.
Radiology, 2016, Jan, 278 (1) 285–294.

Electroporación irreversible en pacientes con carcinoma hepatocelular: hallazgos inmediatos en Resonancia magnética

INTRODUCCIÓN

Las técnicas de ablación han sido métodos de uso terapéutico en lesiones tumorales hace ya algunos años y se basan en la destrucción tumoral por medio de cambios térmicos del tejido con el fin  de producir la muerte celular. Estas técnicas, desafortunadamente, han presentado limitaciones severas dado que el daño térmico no solo afecta a las células tumorales sino también al tejido
adyacente, además de que la ablación en zonas cercanas a los vasos sanguíneos puede ocasionar daños por disipación del calor; por otra parte, temperaturas subóptimas resultan en una ablación  tumoral insuficiente.
La electroporación irreversible (IRE) es una nueva técnica que se utiliza para tratar los tumores sólidos, ya que permite la ablación tumoral evitando daños en tejidos vecinos sanos y también  actuar aun en zonas cercanas a los vasos sanguíneos. La IRE actúa sobre la membrana plasmática celular mediante un campo eléctrico externo que altera el potencial de la membrana lipídica,
crea nanoporos, los que generan un desequilibrio, de la misma, dando lugar a la entrada y salida de moléculasa través de la bicapa lipídica, ocasionando la apoptosis o muerte celular. La IRE  puede ser reversible o irreversible de acuerdo a la potencia utilizada.

MATERIALES Y MÉTODOS
Se trató de un estudio retrospectivo institucional, cuyo objetivo fue determinar la utilidad de la IRE en pacientes con carcinoma hepatocelular (HCC), que fueran sometidos a este tratamiento  entre abril del 2011 a diciembre del 2013 y observar los cambios producidos en la Resonancia magnética (RM).
El diagnóstico de HCC fue realizado de acuerdo a las guías de la Asociación Americana de Estudios de las Enfermedades Hepáticas, y los pacientes considerados para la IRE tenían uno de estos  criterio: uno o dos tumores menores de 3 cm en su diámetro mayor; tumores que no fueran considerados para ablación con radiofrecuencia por su cercanía a los conductos biliares, a los vasos  sanguíneos o a la víscera hueca; tumores accesibles al IRE como tratamiento curativo, cuando la resección quirúrgica no fuera posble; pacientes con Child-Pugh cirrosis A o B; pacientes con  ausencia de de trombosis portal y ausencia de enfermedad metastásica extrahepática. La RM fue realizada el primer día, al mes y a los tres meses post procedimiento.

Descripción de la técnica
La técnica se basa en la colocación de 2 a 4 sondas de 19g unipolares por vía percutánea en el área anatómica comprometida, utilizando una guía ecográfica o tomográfica. Las sondas deberán  estar colocadas en forma paralela con una distancia entre a 15 a 20 mm entre ellas. Luego de que con estas se accedió a la periferia de la lesión tumoral se suministran a través de ellas impulsos eléctricos de alrededor de 1.500 a 3.000 voltios; este proceso permite que la corriente eléctrica se trasforme en calor en la punta de la sonda y produzca la destrucción celular en la zona  de ablación.
El estudio se hizo con seguimiento de imágenes con RM con secuencias ponderadas en T1 y T2, con supresión de grasa y uso de gadolinio, dirigidas a evaluar la dimensión de la zona de ablación y  la intensidad de señal en cada secuencia, y se las caracterizó como iso, hipo e hiperintenso en relación con el parénquima hepático sano. La intensidad de señal se midió para ver el tumor, las  regiones peritumorales dentro de la zona de ablación y la periferia de la ablación. A lo largo del tratamiento con IRE los tumores mostraron una hipointensidad en T2 e hiperintensidad en T1 con  contraste. Además se pudo evidenciar un realce periférico en la zona de ablación, la cual podría corresponder a áreas de necrosis así como de IRE.
Se demostró un margen claro entre el tejido sometido a ablación y el que no recibió tratamiento, lo que permitió identificar zonas heterogéneas de necrosis y un tumor aún visible, aunque con una  disminución significativa de tamaño incluso un día después de haber recibido tratamiento con IRE; esto es visualizado con una involución del tamaño tumoral, el cual con el tiempo se vio  sustituido con parénquima aparentemente sano.

CONCLUSIONES
El estudio permitió demostrar que las zonas de ablación presentaron una mejoría periférica en estudios de RM realizadas inmediatamente después de la IRE, con el tiempo el HCC involucionó y se  asoció a una disminución de la intensidad de señal en la zona periférica. Esto representa la resolución de la penumbra reversible.
Por otra parte se demostró que la IRE es una técnica óptima en manejo de pacientes con HCC que no podía ser tratado por otras técnicas o que dada su condición no podía ser reseccionado  quirúrgicamente ni podían ser candidatos de trasplante hepático; esto abre una gran posibilidad de manejo de estos pacientes que no contaban con posibilidad alguna.

Recopilado por Sandra Cerón Guerrero

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