Somos referentes en la neurorradiología intervencionista

Vol. II – Nº 1

Conversamos con el Dr. Oulton de visita por Buenos Aires, en una charla que invita a reflexionar y conocer cómo piensa un referente de la radiología local reconocido a  nivel internacional.

 

Recibió en 2014 la Medalla de Honor de la Sociedad Francesa de Radiología (SFR) y es miembro titular de doce sociedades científicas nacionales y extranjeras. El Dr. Carlos Oulton no descansa, y su trabajo le mereció ser uno de los tres argentinos en recibir la mención de la SFR en un siglo. Una distinción que se forjó en sus años de formación en Francia, “un reconocimiento de ese país a la continuidad y a la fidelidad que hemos tenido algunos con la escuela francesa”, explica.
En el inicio de su carrera profesional fomentó, junto a quien firma, una relación constante con la escuela de dicho país. Esto derivó en la construcción de la Sociedad Franco Argentina de Diagnóstico por Imágenes, que fue “un puente de unión muy grande durante una decena de años”, recuerda. En esta nota, el Dr. Oulton se permite reflexionar sobre el pasado y el presente de la profesión.

– Queremos volver un poco hacia atrás, ¿cómo se inicia su carrera en el diagnóstico por imágenes?
– Yo egresé de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de Córdoba a fines del año 1965 y tenía una dedicación casi exclusiva a la cirugía. Mi padre era radiólogo, me pedía que lo acompañara en su trabajo y yo no quería, porque por aquel entonces, la radiología –salvo la que hacían dos o tres que eran famosos– se decía que era ser fotógrafo de interiores, así, despectivamente. Entonces, yo ayudaba a un cirujano muy conocido, pero en un momento él me planteó una elección, cirugía o radiología. Y ahí se produjo un quiebre, una bisagra para mí porque me incliné por la radiología, y nunca más volví a la cirugía. Inmediatamente entré a la facultad como jefe de trabajos prácticos y cinco años después conseguí una beca en Francia.

– ¿Cómo fue esa experiencia en Francia, cómo surge la oportunidad?
– En el 70 era muy difícil conseguir una beca. Y obtuve tres y opté por la de Lyon. Así que en 1971 me fui a Francia y me quedé durante 5 años completando la formación en el Hospital Cardiovascular de Lyon. Me formé como médico radiólogo y a mi regreso a la Argentina estaba entusiasmado con lo que había por hacer, porque acababa de aparecer la tomografía, y tenía la idea de traer un tomógrafo. Pero yo era médico, estrictamente médico, entusiasta, pero no conseguía quién comprara y pusiera un tomógrafo.

Hacemos un paréntesis para poner la historia en contexto. En la década del 70 la tecnología irrumpió dentro del campo de la medicina. Se descubrió la tomografía computada gracias a los aportes del ingeniero inglés Godfrey N. Hounsfield para la firma Electro Musical Industries (EMI), que era la compañía grabadora de The Beatles. Los directivos de EMI establecieron un fondo de investigación para financiar proyectos innovadores. Así fue que, en 1972, se instaló el primer escáner de Tomografía Axial Computarizada (TAC) en el Atkinson Morley’s Hospital de Londres.

-El tomógrafo fue el punto de partida de una carrera tecnológica que no se detiene.
– Por aquel entonces, un estudio demoraba aproximadamente 2 horas y media, y el procesado de los datos entre 48 y 72 horas. Y hoy la imagen es on-line. El tomógrafo fue el punto de partida del cambio grande que tuvo la radiología y que fue transformándola en diagnóstico por imágenes. Pero en la Argentina, en aquel entonces, era muy difícil porque las cosas llegaban con más atraso.

– Porque también era una manera muy diferente de abordar al paciente.
– ¡Exacto, no se podía hacer medicina sin un tomógrafo! Era cambiar radicalmente la actitud frente al paciente. Antes había que abrir el abdomen para ver qué tenía, ahora con la tomografía se veía todo por dentro, con el cerebro lo mismo. De manera que armamos una pequeña sociedad para comprarlo. En ese entonces, los médicos no estábamos preparados para hacer inversiones. En general, la función médica ha dado para vivir generalmente bien como médico individual; pero no como para llevar adelante un emprendimiento como son hoy algunos centros, como el nuestro, por ejemplo, que requiere un gran gasto.

– ¿Y cómo se lleva adelante el rol de médico-empresario?
– Ese es el tema. En un determinado momento un ingeniero que se dedicaba a la compra y venta de equipos me dijo: “Es inviable ser médico y ser empresario de la medicina”. Y como yo tenía la curiosidad de estar entre los números, dirigiendo, entonces hice un paso al costado en la medicina, con todo el dolor del alma. Mi padre era médico también, radiólogo. Pero hice un clic cuando me dijeron que es inviable ser director de orquesta y tocar la música; o patear el córner y cabecear. Y tuve que pasar a ser empresario de la medicina.

En 1978 se inauguró el Centro Privado Tomografía Computada Córdoba S.A. en esa capital, conocido en la actualidad como el Instituto Oulton. Este centro se caracteriza por contar con tecnología de avanzada y por la innovación tanto en equipamiento como en prácticas médicas modernas, y atiende todas las especialidades de diagnóstico por imágenes.

– ¿Cómo fue el inicio y cómo creció el Instituto Oulton?
– El Dr. González Toledo, que era neurocirujano, manejó el primer tomógrafo de cuerpo entero que hubo en Buenos Aires y en la Argentina. Y, luego, nosotros en el interior lo hicimos uno o dos años más tarde. A su vez, y simultáneamente, se instala en Córdoba el segundo tomógrafo en el grupo Di Rienso, pero desaparece muy pronto porque es muy difícil seguir la carrera tecnológica. En la actualidad, nuestro centro se destaca por el equipamiento de alta tecnología, y somos referentes en la neurorradiología intervencionista. Realizamos procedimientos diagnósticos y terapeúticos, y, especialmente, nuestro pequeño caballito de batalla, la vertebroplastia percutánea.

– ¿Cuál es para usted la importancia de este procedimiento?
– Cuando se tienen lesiones en una vértebra –las hay de muchos tipos– el cuerpo vertebral se aplasta, generalmente por osteoporosis. Otra causa son tumores y traumatismos. Cuando se rompe el cuerpo vertebral, el movimiento del periostio provoca mucho dolor y aumenta la posibilidad de que progrese la lesión. Ese dolor lleva a la consulta. La técnica quirúrgica implica llegar a la vértebra “a cielo abierto” e inyectar en su interior, por medio de un trocar grueso, un acrílico (como si fuera “poxipol”) para rellenar esa vértebra. Hoy bajo control radioscópico, con anestesia local y con aguja fina (16 G) se puede rellenar esa o esas vértebras enfermas, con el mismo acrílico, solidificando el cuerpo vertebral y aliviando de inmediato el dolor.

– Usted, que trabaja como referente de la imagenología desde hace tantos años, ¿qué visión tiene de la salud pública hoy en la Argentina?
– En la Argentina, a pesar de que se valore como un bien lo público, en realidad, menospreciamos y destruimos el sector público. En el plano de la educación se discuten salarios, pero el problema es mucho más profundo, a mi entender. En salud pasa lo mismo, se manifiesta la importancia de que exista el hospital público y allí se gasta e invierte muchísimo dinero. El presupuesto de la salud en la Argentina es muy alto, pero se utiliza mal. Creo que hay un discurso de barricada de “hagamos todo público y hagamos un Estado grande”. Yo considero que, al contrario, tiene que haber un desarrollo de la actividad privada tan grande como sea posible y que el Estado sea lo necesariamente grande o mediano para controlar ese sector privado, pero no para meterse dentro.

– Justamente, y volviendo a la relación con Francia, ¿cómo analiza la salud de los países centrales y sus instituciones que nacieron de las colectividades que se instalaron en la Argentina?
– La salud en Francia, si no es la mejor del mundo, debe estar entre las dos o tres mejores, pero seguramente es la que más dinero gasta: aproximadamente un 17% de su PBI, pero los resultados y el sistema son muy buenos. Es un sistema mixto, público y privado, muy regulado por el Estado. Por ejemplo, en Francia sería muy difícil que yo tenga en mi centro seis resonadores, el Estado no me dejaría comprarlos. Por otra parte, la relación con la medicina argentina nace de la inmigración, que trajo aparejado que las grandes colectividades inmigratorias, la alemana inicialmente, la francesa, la española y la italiana después, desarrollaran mecanismos para proteger a sus ciudadanos, y por eso nacieron los hospitales de beneficencia o de caridad, italiano, español, francés. Tuve oportunidad de conocer el Hospital Francés (hoy desaparecido) cuando usted era director del Servicio de Imágenes, y a mí me impresionó la cantidad de trabajo que tenían y la organización que había, comparativamente con el interior. Pero fui ingratamente sorprendido cuando unos años después, quizás 10 años atrás, por el 2005 la política se metió dentro de la técnica de la salud y se intervino y expropió el Hospital Francés. Esa expropiación termina, como todas las cosas en este país, con todo lo público.
Lamentablemente en la Argentina, lo que es bien pensado, es mal ejecutado por los que mandan. Los Gobiernos de turno son de visión cortoplacista, y este es un ejemplo que a muchos nos duele.

En una charla con mucho ritmo, el Dr. Oulton se compromete, opina, enseña. Es, sin duda, un referente de la profesión, un docente nato, pero fundamentalmente un entusiasta de la relación con los países que son modelo de salud en el mundo. Su espíritu sostiene la necesidad de mantener la institucionalidad en el vínculo con los países europeos, sobre todo Francia, que es su mayor experiencia. Habla con nostalgia de los esfuerzos sobre los que se fabricaron los vínculos con la escuela francesa. Sostiene fervientemente que la institucionalidad es la piedra fundamental para que esos esfuerzos se canalicen y den frutos a toda la sociedad. “La generación que nos siguió elige el individualismo y eso rompe la confianza entre los hombres y las instituciones. Si usted no tiene confianza no puede avanzar, en el trabajo, en la familia, en la institución, todo se basa en la confianza. Porque sin ella queda el individuo solo, y así es imposible potenciar los ideales”. Lo dice con honestidad y un dejo de resignación, un hombre que trabajó por lo institucional y recibió uno de los mayores reconocimientos de una sociedad como la francesa que valora el mérito como herramienta de construcción social.

Curriculum Vitae
• Nombre completo:
Carlos Alberto Oulton.
• Estudió en:
Universidad Católica de Córdoba, donde se doctoró en Medicina en 1975.
• Especialidad:
Médico especialista en Diagnóstico por Imágenes y en Administración de Servicios de Salud, del Harvard Institute y la Universidad Favaloro.
• Trabaja en:
Actualmente es fundador y presidente del Centro Privado Tomografía Computada Córdoba y presidente de la Fundación “Carlos Oulton”.
• Investigación y otras actividades:
Ha sido presidente de la Federación Argentina de Sociedades de Radiología, Diagnóstico por Imágenes y Terapia Radiante (FAARDIT). Miembro del comité editor de “Annales de Radiologie” (Francia), de “Toshiba Medical Revue” (Japón), de la “Revista Argentina de Radiología”, “Diagnóstico Médico” y “Síntesis” (Argentina).

Entrevistado: Dr. Gustavo Saubidet
Fotos de : Betiana Aguilar

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