Lesiones abdominales secundarias a trauma no accidental: lo que el radiólogo debe saber

Vol. I – Nº 2

Referencia
Elizabeth F. Sheybani, MD; Guillermo Gonzalez-Araiza, MD; Yeamie M. Kousari, MA, MD; Rebecca L. Hulett, MD; Christine O. Menias, MD1. Lesiones abdominales secundarias a trauma no accidental: lo que el radiólogo debe saber. RadioGraphics (2014), Vol. 34, Issue 1.

La lesión abdominal secundaria a trauma no accidental (LASTNA), representa, según un estudio en los EEUU, una cuarta parte de todas las hospitalizaciones por trauma abdominal en los niños menores de 1 año.

En menores de 4 años, el abuso representa al menos el 15% de las lesiones abdominales con exclusión de las causadas por accidentes de tráfico. LASTNA representa el mayor porcentaje de las que requieren hospitalización y, en mayor tasa de laparotomía exploradora y de un aumento de seis veces en las probabilidades de muerte.

Los radiólogos deben reconocer los hallazgos imagenológicos característicos y ofrecer recomendaciones de imagen apropiadas en el entorno de NAT conocida o sospechada.

Población de pacientes

Entre los niños menores de 6 años, la mayoría eran menores de 36 meses. Los niños con lesiones viscerales tienen una alta tasa simultánea de traumatismo craneal y torácica, y son más propensos a tener una representación clínica retardada.

Las lesiones pancreáticas y de víscera hueca se observan en forma desproporcionada en comparación con todos los demás mecanismos de lesión.

Detección de lesiones

El 35% de los niños maltratados con lesión abdominal no tienen pruebas físicas o radiográficas de trauma y la tasa es baja para justificar una TC abdominal sistemática.

Los niveles de transaminasas se recomiendan cuando se sospecha, pero no hay signos evidentes de lesión abdominal; y es indispensable saber que sus niveles decaen a las 12hs y se normalizan en días.

Si se sospecha de NAT, la identificación con imagen es de suma importancia para los propósitos forenses y protección de la infancia. Debiendo realizarse TC abdomino-pelviana con administración de contraste para una evaluación adicional, debido a que la TC sin contraste no debe ser realizada rutinariamente.

La ecografía (EE.UU.) o (ECOFAST) completa la evaluación de TAC, dada su disponibilidad, con una sensibilidad del 50% y puede dar resultados rápidos que sugieran hemoperitoneo y orientar la toma de decisiones a la evaluación adicional con TC o exploración quirúrgica.

Si los hallazgos son preocupantes como abuso físico, los médicos tienen la obligación de informar de sus conclusiones a los servicios de protección infantil local o a agencias del orden público. El niño debe someterse a un examen físico completo que incluye un análisis oftalmológico dedicado, un estudio óseo si el paciente es menor de 2 años, y CT del cerebro o la resonancia magnética (RM), si el paciente es menor de 6 meses o tiene signos neurológicos o síntomas de la lesión.

Lesión de víscera hueca

Perforación y hematoma duodenal

El intestino delgado es la zona más lesionada, aunque se han informado la vejiga, el estómago y el colon. La diferenciación del hematoma duodenal de perforación es fundamental dado que la rotura duodenal es una emergencia quirúrgica.

Lesión de órganos sólidos

El lóbulo izquierdo del hígado y el páncreas son los más frecuentemente lesionados. Hasta 2/3 de las lesiones pancreáticas traumáticas en los niños son atribuibles al abuso y se manifiestan como pancreatitis. Hematuria aislada o lesión renal pueden verse hasta en el 25% de los casos.

Complejo Hipoperfusión

Shock compensado con potencial descompensación hemodinámica rápida, caracterizado en la TC, por disminución del calibre de la aorta abdominal menor de 6 mm, a 1 cm por debajo de la arteria mesentérica superior, aplanamiento de la VCI infrahepática. El aumento anormal del realce renal es una característica de hipoperfusión, pero una completa ausencia de realce renal, signo del “riñón negro”, marcador de hipoperfusión muy avanzada.

En el contexto de un traumatismo cerrado, la hipoperfusión se asociada a una lesión intracraneal con deterioro neurológico grave. Los hallazgos son el resultado de la vasoconstricción progresiva cutánea, visceral para mantener el flujo adecuado de sangre a los órganos nobles y la sustitución del volumen sanguíneo intravascular empobrecido con medios de contraste.

Se deben reconocer los hallazgos imagenológicos y dirigir a los médicos en el contexto de abuso conocido o sospechado. Dadas las tasas altas de lesiones de víscera hueca se debe elevar la sospecha de NAT, sobre todo cuando hay lesión de órganos sólidos.

Recopilado por Dra. María Valeria Arch .

Compartir este artículoTweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on Google+Share on Facebook

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Verificación de identidad. Complete la operación *