Hallazgos comunes postoperatorios de la cirugía laparoscópica

Vol. I – Nº 2

Referencia
Nicole M. Hindman, MD; Stella Kang, MD; Manish S. Parikh, MD. “Hallazgos comunes post-operatorios de la cirugía laparoscópica”. RadioGraphics (Jan. 2014) Vol. 34, N°1: 119–138.

Las insuflaciones prolongadas en la pared abdominal pueden llevar a enfisema subcutáneo, el cual tiene consecuencias clínicas mínimas. En las imágenes se logra ver el aire subcutáneo en la pared abdominal anterior. Lo importante es no confundir este hallazgo con la fascitis necrotizante, que es una urgencia quirúrgica.

Complicaciones colocación trocar

Son relativamente poco frecuentes y se relacionan con la colocación a ciegas. Las lesiones más graves se deben a la lesión vascular (aorta, arteria iliaca, vena cava inferior). Por otra parte, el hematoma ocurre secundario a la lesión inadvertida de pequeños vasos perforantes de la grasa subcutánea. En la tomografía computada (TC) se observa como colección de alta atenuación dentro del tejido celular subcutáneo.

La lesión vascular se produce como consecuencia de la laceración de los vasos mesentéricos, y es la arteria epigástrica inferior la que se lesiona con más frecuencia. Con la colecistectomía se lesiona mas frecuentemente la aorta y en los procedimientos ginecológicos los vasos iliacos.

La lesión intestinal es rara pero grave si no se reconoce al momento de la cirugía ya que el retraso aumenta el riesgo de peritonitis, fístula, sepsis y muerte. Si la perforación es debida a lesión del trocar, requiere reparación quirúrgica. Los hallazgos radiológicos alarmantes incluyen íleo persistente y aumento del aire libre intra-abdominal. En la TC observamos aire intraperitoneal o aire mesentérico, extravasación del contraste oral, defecto focal de la pared del intestino.

Lesión del tracto urinario

Generalmente ocurre en la vejiga durante la inserción del trocar secundario. Se disminuye con colocación de sonda de Foley previamente y del trocar bajo visión directa. En la TC podemos observar líquido alrededor de la vejiga o coágulos de sangre dentro de esta.

Las lesiones del uréter son vistas en TC como la extravasación de orina adyacente al segmento ureteral lesionado. También se puede visualizar estenosis del segmento ureteral por días o meses posteriores a la cirugía.

Infección de la herida

Es menos común que en los procedimientos abiertos. Generalmente, se presenta a nivel del ombligo y se evita con una apropiada profilaxis antibiótica, técnica estéril.

Dehiscencia de la herida–hernia: Es importante reconocerla para evitar la obstrucción y estrangulación intestinal. Es una complicación poco común, asociada al uso de trocares de más de 12 mm.

Metástasis en el sitio de entrada: Se presenta en 1 o 2% de los pacientes con malignidad intraperitoneal, especialmente en el contexto de enfermedad avanzada y ascitis.

Errores radiológicos

Existen dos errores comunes en la interpretación de los hallazgos laparoscópicos:

– Volumen de aire libre intraperitoneal posterior a cirugía laparoscópica: Aproximadamente el 40% de los pacientes tendrán más de 2 cm de aire debajo del diafragma en las radiografías verticales obtenidas 24 horas después de la cirugía.

El aire libre a menudo se puede ver en una radiografía hasta 9 días después de la cirugía, y en la TC hasta 2 semanas, con una cantidad decreciente en las imágenes siguientes. El aumento de cantidades de aire intraabdominal durante el período de observación es sospechoso de ruptura de víscera.

– Seroma en el tejido celular subcutáneo de la pared anterior abdominal posterior a la reparación laparoscópica de la hernia: En esta técnica el intestino se reduce, pero el saco de la hernia no se reseca. La creación de un espacio muerto hace que se llene de líquido (seroma) después de la operación. Se verá durante el mes siguiente a la cirugía. Generalmente, se resuelve dentro de un mes hasta 6 semanas. La clave para la interpretación de este hallazgo radica en conocer el abordaje quirúrgico utilizado: diferenciar el seroma de un absceso es importante.

Apendicitis del muñón

Hay un aumento de la incidencia de apendicitis del muñón (inflamación recurrente de la base incompletamente resecada del apéndice) con el abordaje laparoscópico en comparación con el abordaje abierto. Un muñón apendicular largo se cree que ocurre en el entorno de la inflamación local grave, lo que impide la disección y la visualización adecuada de la base del apéndice.

Lesión biliar

Las principales lesiones del conducto biliar son secundarias a confundir el conducto biliar común o conducto hepático común con el conducto cístico e, inadvertidamente, ligar uno de los conductos, causando una obstrucción biliar aguda. Otra complicación relativamente común es una fuga biliar del muñón cístico; ya que pueden ser vistos como un biloma en la fosa de la vesícula biliar.

 

Recopilado por Dra. Audrey Murcia Alvarado.

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