El médico argentino tiene una inventiva que lo hace único

Vol. I – Nº 1

Resumen
De la mano de la mirada experta del Jefe de Ecografía de la Fundación Favaloro nos adentramos en el terreno de los trasplantes y la importancia de los estudios no invasivos para acceder a los diagnósticos más certeros.

– ¿Cómo es el nivel de la argentina en materia de trasplantes?

– Creo que tenemos un nivel muy alto y que está a la par de cualquier centro del mundo, sin ninguna duda. La mayoría de los médicos que hacen trasplantes son gente que se ha formado afuera y que ha venido con mucha experiencia en el exterior. Trabajan acá y son los número uno.

– ¿Y en materia de tecnología y estudios?

La Argentina tiene una excelente trayectoria en los estudios vasculares de los riñones. Durante mucho tiempo nuestro país estuvo a la vanguardia de los estudios de las arterias renales a través del doppler, método de una sensibilidad sumamente alta. En la actualidad este sigue siendo el primer estudio de referencia porque es efectivo y no invasivo.

– ¿Y cómo fueron los primeros trasplantes en los que intervino?

Los equipos trabajaron con mucho esfuerzo y denodadamente para que las cosas salieran bien. Pero una vez que la experiencia se hizo más extensa las cosas empezaron a funcionar y hoy ya está todo muy aceitado. La realidad es que un trasplante de hoy, no voy a decir que sea sencillo, pero es una cirugía más. Antes era un hecho muy importante dentro de la Institución, y hoy puede haber dos o tres quirófanos donde se están haciendo distintos trasplantes a la vez. No es un hecho que nos asombre, es casi un hecho habitual”.

– Y en la actualidad, ¿Cuál es el avance tecnológico que mejores resultados obtiene?

Lo último y lo nuevo es un estudio que se llama Elastografía. En el caso del hígado, es un estudio que se hace a nivel intercostal, se coloca un transductor de un ecógrafo a nivel intercostal a la persona y que le provoca una onda de choque. Esto hace que el  hígado se mueva. Como es un órgano elástico, a través de este estudio, se puede determinar la elasticidad que tiene en ese momento. Se supone que si es muy duro es más fibroso. Entonces, si el paciente tiene una enfermedad en el hígado, tiene fibrosis en el hígado. Es importante poder determinarlo con este equipo porque si no, la única forma de diagnosticarlo sería con una punción y eso es riesgoso. Esto, en cambio, es un estudio totalmente incruento y está comprobado a nivel mundial que es un método muy sensible para saber qué grado de dureza o fibrosis tiene el hígado.

– Además de la importancia de un buen diagnóstico…

Es importante hacer un buen diagnóstico, hacer el seguimiento de los pacientes y hablar con los médicos para enterarse si uno hizo un buen diagnóstico. Porque incluso el paciente al que le diagnosticaste algo complicado también te lo va a agradecer porque, en cierto modo, uno vio algo importante y que quizás le estás salvando la vida, o quizás la estás prorrogando un poco más, o sabe cómo prepararse con la familia, con la vida. Creo que esto es fundamental. Este doctor, de hablar pausado y amigable, explica que en otros países del mundo se hacen más trasplantes que en la Argentina. Sin embargo, la ventaja del médico argentino es que aprende a arreglarse con lo que tiene. En su razonamiento simple pero contundente, los médicos locales tienen la “inventiva” necesaria para aprovechar al máximo los recursos, a veces escasos. Es por esa actitud que marcan la diferencia con el resto del mundo.

– Osea que el valor del médico argentino es su creatividad…

La Argentina es un lugar poco común. A veces sucede que un mismo órgano, por ejemplo, un hígado, pueda destinarse a dos pacientes diferentes. En otros países no se arriesgarían jamás a eso. Si tenis dos pacientes, un chiquito y un adulto, y sabes que  podes usar una parte del hígado para el chiquito y otra parte para el adulto y tenis dos en lista de espera, lo haches. En ese sentido, creo que en la Argentina se han hecho  muchas cosas.

– Y En lo personal, ¿qué es lo más gratificante de su profesión?

– Yo he tenido la suerte de hacer muchos trasplantes, y eso te lleva a tener una población “cautiva”, porque el paciente que se trasplantó cada vez que se haga una ecografía se la va a hacer conmigo; entonces se establece como una amistad con el paciente, y eso es altamente gratificante porque, en esa relación, se atraviesan  momentos lindos pero también se pasa por otros muy duros. Yo tengo pacientes que hoy tienen 25 años, y les hacía sus estudios cuando recién se trasplantaban y tenían dos años, y los sigo viendo. Entonces es como que uno vivió toda la vida de ellos y eso es muy gratificante.

Entrevistado:Dr. Daniel Álvarez – Jefe de servicio de ecografía – Fundación Favaloro.
Por :Virginia Priano
Fotos de :Casandra Godio

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