Consentimiento informado, ¿siempre?

Vol. I – Nº 3

Autora
Dra. Marcela Patricia Miranda, médica, especialista en Psiquiatría y Medicina Legal

En esta edición la autora analiza un tema conocido pero, que a veces, no lo es tanto como debiera. El Consentimiento Informado (CI) es una cuestión que los médicos tienen que manejar profundamente a la hora de ejercer su profesión.

El Consentimiento Informado (CI) a veces no se conoce tanto. Por esta razón vamos a repasar en qué consiste y cómo se aplica. Lo primero que hay que tener en cuenta es la Ley 26.529, de Derechos del Paciente, sancionada en octubre de 2009 y promulgada en noviembre de ese mismo año. En el capitulo III, artículos 5º y 6º, la Ley menciona:

Del consentimiento informado

Artículo 5º — Definición. Entiéndese por consentimiento informado la declaración de voluntad suficiente efectuada por el paciente, o por sus representantes legales, en su caso, emitida luego de recibir, por parte del profesional interviniente, información clara, precisa y adecuada con respecto a: a) Su estado de salud; b) El procedimiento propuesto, con especificación de los objetivos perseguidos; c) Los beneficios esperados del procedimiento; d) Los riesgos, molestias y efectos adversos previsibles; e) La especificación de los procedimientos alternativos y sus riesgos, beneficios y perjuicios en relación con el procedimiento propuesto; f) Las consecuencias previsibles de la no realización del procedimiento propuesto o de los alternativos especificados; g) El derecho que le asiste en caso de padecer una enfermedad irreversible, incurable, o cuando se encuentre en estadio terminal, o haya sufrido lesiones que lo coloquen en igual situación, en cuanto al rechazo de procedimientos quirúrgicos, de hidratación, alimentación, de reanimación artificial o al retiro de medidas de soporte vital, cuando sean extraordinarios o desproporcionados en relación con las perspectivas de mejoría, o que produzcan sufrimiento desmesurado, también del derecho de rechazar procedimientos de hidratación y alimentación cuando los mismos produzcan como único efecto la prolongación en el tiempo de ese estadio terminal irreversible e incurable (en función de lo mencionado de este punto surgen las directivas anticipadas); h) El derecho a recibir cuidados paliativos integrales en el proceso de atención de su enfermedad o padecimiento.

Artículo 6º — Obligatoriedad. Toda actuación profesional en el ámbito médico-sanitario, sea público o privado, requiere, con carácter general y dentro de los límites que se fijen por vía reglamentaria, el previo consentimiento informado del paciente. En el supuesto de incapacidad del paciente, o imposibilidad de brindar el consentimiento informado a causa de su estado físico o psíquico, el mismo podrá ser dado por las personas mencionadas en el artículo 21 de la Ley 24.193, con los requisitos y con el orden de prelación allí establecido. Sin perjuicio de la aplicación del párrafo anterior, deberá garantizarse que el paciente, en la medida de sus posibilidades, participe en la toma de decisiones a lo largo del proceso sanitario.

He aquí la cuestión para pensar durante el ejercicio de nuestra profesión y, sobretodo, en el ámbito hospitalario donde se corre ‒”y elegí la palabra corre” porque es una verdadera carrera en pos de llegar a la meta: cumplir con la agenda de ese día‒. Es justamente allí, al comienzo de la actividad médica donde nos debemos detener, tomarnos nuestro tiempo y considerar la autonomía del paciente en la toma de decisiones.

Nuestra jurisprudencia hace referencia de manera clara sobre esta necesidad del paciente al mencionar que toda actividad médico-asistencial tendiente a obtener, clasificar, utilizar, administrar, custodiar y transmitir información y documentación clínica del paciente debe observar el estricto respeto por la dignidad humana y la autonomía de la voluntad, así como el debido resguardo de la intimidad de él y la confidencialidad de sus datos sensibles. Por lo expuesto, tiene derecho a aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos, con o sin expresión de causa, como así también, a revocar posteriormente su manifestación de la voluntad.

Al decir de Gisbert Calabuig: “Prestar consentimiento es un derecho del enfermo, e informar, un deber del médico, que si se plasma en un documento servirá para demostrar, donde convenga, que el enfermo fue informado del objetivo de la intervención, asumió el riesgo general de la medicina y se involucro en la toma de decisión haciéndose coparticipe de la incertidumbre de los resultados”.

En consecuencia, el objetivo de este artículo intenta lograr la concientización sobre la importancia del consentimiento informado, no solo en el ámbito hospitalario sino también en el ámbito privado, pensando siempre que el buen quehacer médico conlleva múltiples actuaciones y una buena historia clínica estará muñida, no solo de la evolución médica completa y legible, sino también de sus estudios complementarios y los respectivos consentimientos. Dada la importancia que reviste esta acción, como documento obligatorio que puede ser requerido por la justicia.

Bibliografía

  1. www.msal.gov.ar
  2. AMA, Código de Ética.
  3. Tratado de Medicina Legal, Gisbert Calabuig.
  4. Tratado de Medicina Legal, Patito José Ángel.

 

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