Aplicación combinada del ratio elastográfico y la clasificación citológica de Bethesda en la optimización diagnóstica de nódulos tiroideos

Vol. I – Nº 1

Autores
M. Kura[1]; C. Ballarino[1]; F. Tamagnone[1]; Vega[1]; B. Peressotti[1]; J. Vilallonga[1]; A. Saubidet[2]; E. Delgado Ruiz [3]; E. Ladron Moreno[3]; G. Wiersba[3]; C.Forti [4].
1 – Hospital Militar Central, Av. Luis María Campos 623, CP (1426), CABA, Buenos Aires, Argentina.
2 – Centro Radiológico de Quilmes S.A., Alem 475, CP (1878), Quilmes.
3 – Hospital Santa Bárbara- Soria. Castilla y León, España.
4 – Griensu SA., CABA, Buenos Aires, Argentina.

Presentamos un trabajo que muestra el uso de Ultrasonografia (US) y Power Doppler (PD) para el estudio de nódulos tiroideos. La Elastografía y el ratio de dureza tisular (RE) incrementarían la sensibilidad y especificidad del diagnóstico en las patologías tiroideas, y contribuyen a estimar el valor predictivo para neoplasias.

Imágenes

Epígrafes

Fig. 1: Evaluación elastográfica: Técnica de elastografía semicuantitativa, realizada en un ecógrafo Aplio 400 con software ElastoQ (Toshiba).

Fig. 2: Ciclos de compresión: Se utilizó un transductor lineal de alta frecuencia donde se observó el nódulo tiroideo y el parénquima tiroideo adyacente.

Fig. 3: Muestras elastográficas: Sistema que permitió darle a las compresiones un valor numérico y una escala gráfica en tiempo real.

Fig. 4, 5, 6 y 7: Casos estudiados: El cociente elastográfico promedio para el grupo 1 resultó ser de 1.80±1.8 vs. 5±4.4 para el grupo2.

Fig 8: Estructura celular morular con rasgos oxifílicos, leve anisocariosis y hendiduras nucleares parciales. Bethesda III.

Fig 9: Patrón monótono de células epiteliales en microfolículos. Bethesda IV.

Fig  10: Células neoplásicas con “grooves” (hendiduras) nucleares. Bethesda V-VI.

Fig 11: Imagen en escala de grises. Lesión ocupante de espacio, sólida con centro líquido,bordes netos, halo completo de 27.1mm de diámetro máximo.

Fig 12: Imagen con Power Doppler, de la misma lesión que muestra vascularización predominantemente periférica.

Los materiales y métodos aplicados:

Realizamos un estudio prospectivo observacional entre septiembre del 2012 y noviembre del 2013, evaluamos 246 nódulos tiroideos en 221 pacientes. Utilizamos US y PD, estudiamos el tamaño, la ecogenicidad, los bordes, la forma, la presencia de halo, el flujo sanguíneo y su patrón, el valor del cociente elastográfico relacionando el porcentaje de deformación tisular entre el nódulo y el tejido normal y la aplicación de la técnica de Micropure .La punción aspiración con aguja fina fue realiza con guía ecográfica, el estudio citológico se realizó acorde al sistema de Bethesda.

Empleamos un ecógrafo Toshiba Aplio 400, los estudios fueron realizados por un operador. Los datos estadísticos se evaluaron con IBM SPSS statistics 20.

Resultados:

Para el análisis estadístico fueron excluidos 5 casos categoría I y 27 con categoría III y IV. Los 214 restantes tenían una edad promedio de 57±17años siendo el 81% mujeres. Fueron comparados los casos de Bethesda II (grupo 1:195 casos) vs aquellos con Bethesda V-VI (grupo 2:19). Tanto en el análisis estadístico uni como multivariado solo encontramos diferencias estadísticas significativas en cuanto a la delimitación de los bordes 11% vs 35%; halo incompleto 25 vs 60%; micropure positiva 9%vs 40% (P0.001) siendo el cociente elastográfico promedio para el grupo 1 de 1.80±1.8 vs 5±4.4 para el grupo2 (P0.004). El punto de corte de ≤2 para el valor del cociente elastográfico demostró una sensibilidad del 70% y una especificidad del 72% para la predicción de patología benigna y un valor predictivo negativo (VPN) de 96% y valor predictivo positivo de 21%. En cuanto al grupo 2, 14 de 19 casos demostraron presencia de patología siendo 13 los casos de carcinoma, siendo el valor del cociente elastográfico promedio de 6,42±.4.66.

Conclusiones:

El RE ≤ a 2 permitió descartar patología maligna, con VPN de 96%, mejorando la selección de los pacientes a punzar.

El incremento del RE, asoció mayor probabilidad de malignidad, no obstante no pudimos establecer un valor de corte debido al bajo número V-VI.

No se pudo categorizar mediante el RE las diferentes patologías incluidas en la categoría II.

 

Combined Aplication of the elastographic ratio and the of Bethesda cytological classification. How to optimize diagnosis of thyroid nodules

Materials & methods: Prospective and observational study: 246 thyroid nodules in 221 patients. We used US and PD to evaluate size, echogenicity, borders sharpness, presence of halo, blood flow and its pattern; and USE with measurement of the strain ratio between the lesion and the normal tissue and micropure technique. FNA was performed with sonographic guideline; cytology was done using The Bethesda system. Toshiba Aplio 400 was used; all studies were performed by the same operator. Statistical analysis was handled by IBM SPSS statistic 20.

 Results: We excluded 5 cases with category I and 27 with category III-IV. Of 214 cases included the mean age was 57±17 years, 81% were women. We compared patients with Bethesda II (group 1:195 cases) vs Bethesda V-VI (group 2:19). In the uni and multivariated statistical analysis we only found significant statistical difference for sharpness of borders 11% vs 35%; incomplete halo 25% vs 60%; positive micropure 9% vs 40% (P:0,001) and average strain ratio was 1.80±1.8 vs 5±4.4 (P:0,004). The cut-off of the elastography strain ratio of ≤ 2 (148 out of 214 nodules) had a sensibility of 70% and specificity of 72% to predict Bethesda associated with benign pathology with a Negative Predictive Value (NPV) of 96% and a Positive Predictive Value of 21%. In group 2 pathology reports were available in 14/19; there were 13 carcinomas, the average strain ratio was 6.42± 4.66.

Conclusion: The SR allowed to discard malignant nodules with strain ratio ≤2 with a NPV of 96% helping improve the selection of patients for FNAC.

The increment the SR was associated to a higher possibility of malignancy, being unable to determine a limit value due to the low cases with Bethesda V-VI.

It was not possible to determine an exact SR in those pathologies included in the category II of Bethesda.

La enfermedad nodular tiroidea es una entidad clínica muy frecuente que se incrementa con la edad del paciente, siendo en la mayoría de los casos, hallazgos benignos (1). La ultrasonografía convencional es un método muy sensible para la detección de estas patologías, pero no siempre permite diagnosticar su naturaleza. Esto refleja que no existe criterio sonográfico alguno que cuente con la sensibilidad suficiente para determinar el valor predictivo positivo de malignidad. De esta manera, si se combinaran los criterios sonográficos de malignidad, aumentaría la especificidad en detrimento de la sensibilidad (2-3). Consecuentemente la ultrasonografía se combina usualmente con la punción aspiración con aguja fina (PAAF), para incrementar la exactitud diagnóstica. No obstante, esto requiere de una adecuada selección de aquellos nódulos que serán objeto de punción. Por otra parte, del 10 al 20% de los nódulos punzados presentan resultados inadecuados o indeterminados. Por lo tanto, la búsqueda de métodos no invasivos de gran exactitud para la detección de patología tiroidea maligna continua.

La elastografía combina una variedad de técnicas utilizadas para medir parámetros relacionados con la elasticidad tisular los cuales son posteriormente utilizados para caracterizar diferentes patologías. Si bien esta técnica fue descripta inicialmente dos décadas atrás, en los últimos años y con el advenimiento de nuevas tecnológicas se desarrolló como una aplicación en tiempo real para los equipos de ultrasonografía (5).

En cuanto a su aplicación en el terreno de la oncología, la elastografía ha sido utilizada en el estudio de diversas patologías, como el cáncer de mama, próstata, ganglios linfáticos, hígado, cuello uterino, glándulas salivales, páncreas y tiroides.

En la actualidad existen aproximadamente 20 publicaciones preliminares reportando la utilización de la elastografía asociada a la ultrasonografía, para el estudio de nódulos tiroideos, las cuales han incluido el análisis de entre 34 y 309 nódulos utilizando a su vez la PAAF y la cirugía convencional como estándar de referencia (6).

Si bien los resultados presentaron gran heterogeneidad en las distintas series publicadas, la elastografía mostró mayor exactitud diagnóstica al ser comparada con los estudios ultrasonográficos convencionales, en gran medida debido a que los valores obtenidos por medio de esta técnica fueron confirmados con la evaluación elastográfica directa de las piezas obtenidas quirúrgicamente, mostrando que la dureza de los nódulos malignos era altamente mayor a la de los nódulos benignos, así como también a la del parénquima tiroideo normal (7-8).

El objetivo de este trabajo es presentar nuestra experiencia en la categorización de la patología tiroidea utilizando los parámetros ecográficos de malignidad, la elastografía y la medición del ratio de deformación tisular, evaluando la relación entre los hallazgos obtenidos y la clasificación citológica de Bethesda.

Metodología de la punción aspiración con aguja fina

La PAFF se realizó de acuerdo al siguiente protocolo:

  1. Obtención del consentimiento informado del paciente;
  2. Coagulograma previo;
  3. Para la PAAF el paciente se colocó en posición supina con el cuello ligeramente hiperextendido; luego de la localización de la lesión, se limpió la piel con solución de Iodo-povidona al 10%; se colocó el transductor con una cobertura estéril, empleándose la Iodo-povidona como sustancia conductora.

Se utilizó anestesia local sólo en los casos de grandes nódulos con contenido líquido para ser evacuados completamente con agujas de mayor grosor. En tales casos se inyectaron en el tejido celular subcutáneo y en la cápsula tiroidea 1-2 ml de lidocaína sin epinefrina mediante una aguja de 25G.

La obtención del espécimen se realizó con agujas finas preferentemente de 25G, acopladas a una jeringa de 10cc; la obtención de la muestra se realizó por capilaridad, luego de múltiples maniobras de corte ascendentes y descendentes en la lesión, aspirando solamente una o dos veces durante el procedimiento y observando siempre la aguja en tiempo real.

La aspiración permanente, durante todo el procedimiento, solo se empleó para nódulos de consistencia dura en los cuales el material no se pudo obtener por capilaridad. Durante el procedimiento, en general se utilizó el plano de corte transversal para una mejor visualización de todas las estructuras cervicales.

La utilización del Doppler color y del Power Doppler resultó de vital importancia para evitar vasos sanguíneos en el recorrido de la aguja, disminuyendo la obtención de material hemático durante la punción. El paciente fue instruido de no tragar o hablar durante el procedimiento para evitar el movimiento de la glándula.

Luego de la punción los pacientes fueron observados durante 30 minutos y advertidos de concurrir al servicio de emergencia en caso de presentar hinchazón del cuello.

El material recolectado fue colocado en porta objetos, y luego de realizar su extendido se fijó con ethyl alcohol al 95%; en algunas ocasiones la jeringa se lavó con solución salina pudiendo obtener colgajos de células remanentes, que pudieron ser estudiados. Para el estudio citológico se adoptaron 2 tipos de modalidades: estudio citológico intra-procedimiento y estudio citológico en diferido.

Estudio citológico intra-procedimiento

La metodología del control citológico intra-procedimiento, con la presencia de patólogo en el consultorio de ecografía, se realizó en todos los casos. La sistemática consiste en la confección de seis a ocho extendidos citológicos con la técnica de “monopaso” por nódulo punzado. Los extendidos son fijados inmediatamente en alcohol etílico al 96% con selección posterior de uno de ellos para realizar coloración rápida con Tinción-15 (Biopur®) y posterior montaje con medio acuoso como interfase entre el material citológico y el cubreobjetos. Montado el extendido se confeccionó el Screnning con microscopio óptico de luz. Una vez examinado el extendido en su totalidad e interpretado que el material fue óptimo en cantidad y calidad, se informó al médico intervencionista la suficiencia del material para su estudio diferido. En caso contrario, se solicitó nueva punción aspiración con aguja fina con repetición sistemática de los pasos previamente citados, hasta obtener material viable de estudio citológico.

 Estudio citológico en diferido

El resto de los extendidos se colorearon de acuerdo a la técnica de Papanicolaou, acortada y montados con Bálsamo de Canadá sintético. Se utilizó como método diagnóstico el “Sistema Bethesda para el reporte de la citopatología tiroidea” (The Bethesda System for Reporting Thyroid Cytopathology – 2009). Este sistema de clasificación diagnóstica cuenta con seis categorías y criterios citopatológicos “rígidos y específicos”, que posibilita la unificación terminológica y facilita la comunicación interdisciplinaria de los profesionales que abordan al paciente con patología nodular tiroidea.

Esta sistemática diagnóstica consta de seis categorías, “Sistema Bethesda para el reporte de la citopatología tiroidea”:

– Categoría I: no diagnostico o insatisfactorio.
Este grupo no solo engloba aquellos extendidos acelulares sino también, aquellos que presentan sustancia coloide y/o macrófagos en gran cantidad sin representatividad de células epiteliales foliculares. Conjuntamente se incluyen los preparados con cambios artefactuales, extendidos gruesos y material coagulado que obscurece las células epiteliales. El criterio de aceptabilidad fue de un mínimo de 6 células foliculares, con al menos 10 células por grupo.

– Categoría II: Benigno
Indicativo de un nódulo folicular benigno (nódulo adenomatoide, nódulo coloideo, etc.), tiroiditis linfocitaria (de Hashimoto) en el contexto adecuado, tiroiditis granulomatosa (subaguda) y otros diagnósticos (tiroiditis aguda o tiroiditis de Riedel).

– Categoría III: Atipia de significado incierto o lesión folicular de significado incierto.

Se reserva para las muestras que contienen células (foliculares, linfocitos u otras) que presentan un grado de atipia estructural o nuclear que no basta para clasificarlas como presuntas neoplasias foliculares, diagnóstico presuntivo de tumor maligno o diagnóstico concluyente de cáncer.

Se observa un grado mayor de atipia que en las muestras que presentan cambios claramente benignos.

– Categoría IV: Neoplasia folicular o presunta neoplasia folicular (especificar si es de células de Hurtle).

Para aquellos extendidos compuestos por células foliculares en su mayoría con una disposición anómala representada principalmente por agrupamiento, formación de microfolículos o ambos tipos.

– Categoría V: Diagnóstico presuntivo de cáncer folicular, medular, metastásico, linfoma y otros diagnósticos.

El extendido presenta algunas características malignas que permiten presumir el diagnóstico pero bastan para confirmarlo. Se clasificaron dentro de esta categoría aquellos cuadros con patrón presunto de Cáncer papilar, medular, metastásico, linfoma u otros diagnósticos. Cuando el extendido presenta algunas características malignas que permiten presumir el diagnóstico pero bastan para confirmarlo

– Categoría VI: Resultado Maligno.

Debe ser utilizado cuando los hallazgos cito morfológicos son conclusivos de malignidad. Carcinoma poco diferenciado, carcinoma medular, carcinoma indiferenciado (anaplásico), carcinoma escamoso, carcinoma mixto (especificar), Metástasis, Linfoma de Hodgkin, otros diagnósticos.

Análisis estadístico

Los datos estadísticos se evaluaron con IBM SPSS statistics 20.

 Resultados

Para el análisis estadístico fueron excluidos 5 casos categoría I. Este trabajo correlaciona el ratio elastográfico y la clasificación citológica de Bethesda, por lo que se excluyeron 27 casos con Bethesda categoría III-IV cuya confirmación diagnóstica de malignidad se realizó mediante su estudio histopatológico.

Los 214 restantes tenían una edad promedio de 57±17años siendo el 81% mujeres. Fueron comparados los casos de Bethesda II (grupo 1:195 casos) vs. aquellos con Bethesda V-VI (grupo 2:19). Tanto en el análisis estadístico uni como multivariado solo encontramos diferencias estadísticas significativas en cuanto a la delimitación de los bordes 11% vs. 35%; halo incompleto 25 vs. 60%; micropure positiva 9% vs. 40% (P0.001) siendo el cociente elastográfico promedio para el grupo 1 de 1.80±1.8 vs. 5±4.4 para el grupo2 (P0.004). El punto de corte de ≤2 para el valor del cociente elastográfico demostró una sensibilidad del 70% y una especificidad del 72% para la predicción de patología benigna y un valor predictivo negativo (VPN) de 96% y valor predictivo positivo de 21%. En cuanto al grupo 2, 14 de 19 casos demostraron presencia de patología, entre ellos 13 casos de carcinoma, siendo el valor del cociente elastográfico promedio de 6,42±.4.66

(fig. 4, fig. 5, fig.6, fig.7).

 La discusión

La elastografía asociada a la ultrasonografía convencional es una nueva modalidad de imagen con la que se reflejan en tiempo real la organización estructural de los tejidos, comparando la dureza de las lesiones con respecto al parénquima normal circundante (11). De este modo el análisis de la elasticidad tisular, aporta información que junto a la obtenida con la ultrasonografía convencional y el modo Doppler nos pueden ayudar en el diagnóstico ecográfico de malignidad. La elastografía, fue inicialmente descripta por Ophir (12) y posteriormente perfeccionada por Pesavento (13).

Mediante esta técnica el tejido se comprime y la deformación tisular resultante se refleja en una imagen. Esta modalidad diagnostica se ha utilizado en el estudio de diferentes órganos como hígado, mama, próstata, corazón, partes blandas y vasos sanguíneos, añadiendo información estructural a las propiedades morfológicas que nos muestra la ultrasonografía convencional. Cada tejido en el organismo tiene propiedades mecánicas que lo caracterizan y en función de ello, según la manera y la rapidez con la que el sonido atraviesa el tejido, este se comportará de un modo u otro devolviendo al explorador una imagen característica (14). Los datos obtenidos mediante la elastografía se procesan calculando el modo de deformación del tejido en función a una serie de parámetros técnicos.

Las distintas técnicas de elastografía se basan en la hipótesis de que los tejidos blandos se deforman más que los tejidos rígidos, y que estas diferencias pueden ser cuantificadas y diferenciadas mediante imágenes. De esta manera la elasticidad de los diferentes tejidos se expresa como velocidad de corte en m/s, o como presión en Kilo pascales (kPa). Los valores de elasticidad obtenidos en las diferentes afecciones se encuentran en íntima relación con la matriz que conforma la enfermedad. De esta manera es que podemos inferir que una lesión maligna presentara un valor de elasticidad más elevado que una lesión benigna y que el tejido normal.

Existen 2 clases de elastografía bien diferenciadas: la semicuantitativa (strain elastography) y la cuantitativa (shear-wave elastography).

La elastografía semicuantitativa adquiere primero los datos correspondientes a la anatomía tisular antes de la deformación o compresión. Posteriormente se aplica una pequeña presión mediante un compresor externo (transductor ecográfico) y se adquiere otro mapa de la anatomía tisular post compresión. El desplazamiento del tejido deformado se calcula mediante la compresión de estos dos mapas anatómicos y se refleja en un mapa de colores (15).

El cociente elastográfico (strain ratio) resulta de la comparación entre el porcentaje de deformación tisular de la lesión y el del tejido normal.

La elastografía cuantitativa mide el desplazamiento del tejido independientemente de la presión aplicada al enviar microimpulsos acústicos con niveles mínimos de energía hacia los diferentes tejidos. De esta manera se crea un mapa tisular relativo al desplazamiento de las estructuras adyacentes. La ventaja de esta técnica con respecto a la anterior es que disminuye la variabilidad inter e intra observador, es decir, mejora la reproducibilidad. Aunque reportes recientes indican que, si bien esta última técnica posee mayor especificidad, su sensibilidad es menor que la semicuantitativa (10).

En cuanto a las limitaciones de la elastografía podemos mencionar, en primer lugar, que se trata de una técnica “operador dependiente”. Para minimizar esta limitación todos los estudios fueron realizados por el mismo operador. Para determinar la variación intraobservador, el sistema otorgó a la técnica de compresión una escala numérica y un gráfico de ondas en tiempo real, permitiendo seleccionar para todos los pacientes el mismo nivel de compresión.

Los nódulos sólidos-quísticos representan otra limitación, debido a que al ejercer la compresión sobre la porción sólida de los mismos, esta desplaza al líquido que la rodea, expresando un valor de ratio mayor al que realmente posee (16).

De la misma manera, la presencia de calcificaciones en nódulos benignos, le otorgan al tejido un valor mayor que podría ser interpretado como un hallazgo maligno (16).

Por otra parte, los nódulos localizados en regiones posteriores o cercanas a la tráquea resultan difíciles de comprimir, siendo el valor del ratio no reproducible en diferentes mediciones.

En las tiroiditis y en el bocio polinodular, el parénquima tiroideo presenta una dureza mayor, no permitiendo obtener valores elastográficos confiables.

Finalmente, los grandes nódulos tiroideos con poco parénquima sano circundante resultan ser no aptos para el estudio elastográfico debido a que su condición no permite comparar su dureza con la del tejido normal.

En la actualidad se trata de determinar el rol definitivo de la elastografía dentro del algoritmo diagnóstico del nódulo tiroideo, el cual hoy radica en determinar las características mecánicas de las lesiones nodulares, aportando más datos al momento de determinar si una lesión es benigna o maligna y de esta manera optimizar la pre selección de los pacientes a los que se les realizará la PAAF (17).

 

Conclusiones

El cociente elastográfico permitió descartar patología tiroidea maligna con valores ≤ 2, con un VPN de 96%, permitiendo mejorar la selección de los pacientes a punzar. El incremento del cociente elastográfico se asoció a mayor probabilidad de patología maligna, sin poder establecer un valor de corte debido al bajo número de casos con Bethesda V-VI.

No se pudo categorizar mediante el ratio elastográfico las diferentes patologías incluidas en la categoría II de Bethesda.

Con respecto a los 27 nódulos excluidos de la presente serie, se detalla lo siguiente: de este grupo se analizaron quirúrgicamente 10 casos cuyos cocientes elastográficos resultaron ≤ a 2, pero simultáneamente según la clasificación de Bethesda se encontraban dentro de la categoría III y IV. Los resultados histopatológicos fueron en todos los casos benignos.

A pesar de la escasa casuística, estos primeros reportes podrían indicarnos que, de confirmarse estos resultados a un número suficientemente significativo de casos tratados, también entonces se podría disminuir el número de cirugías, siendo más cautelosos con estos pacientes, los cuales serían controlados primaria y estrictamente mediante el cociente elastográfico y eventuales punciones aspirativas con aguja fina.

 

Materiales y métodos

Población

Realizamos un estudio prospectivo observacional entre septiembre del 2012 y noviembre del 2013 y evaluamos 246 nódulos tiroideos en 221 pacientes. Los pacientes fueron derivados para punción aspiración con aguja fina bajo guía ecográfica teniendo una evaluación endocrinológica previa.

 Equipamiento ultrasonográfico

Se utilizó ecógrafo Toshiba Aplio 400 y todos los estudios fueron realizados por el mismo operador. Cada lesión fue evaluada con ecografía convencional, determinando si era un nódulo único o un bocio multinodular, ubicación del nódulo a punzar (derecho, izquierdo, ambos lados, istmo), y sus características: quístico, complejo o sólido, ecogenicidad (iso, hiper, o hipoecogénico), bordes (regular o irregular), halo (completo o incompleto) y tamaño. También se evaluó el tipo de patrón Doppler (periférico, central, periférica y central, o avascular) y la presencia o no de patrón de tiroiditis.

Elastografía y Micropure

Complementariamente cada lesión fue evaluada con la técnica de visualización de micropartículas (micropure) evaluando su presencia.

Para evaluación elastográfica, los 246 nódulos fueron examinados usando la Técnica de elastografía semicuantitativa (strain elastography), en un ecógrafo Aplio 400 (Toshiba Medical Sistems), con un transductor de 5 a 17 MHz, los nódulos fueron evaluados utilizando el método clásico de análisis cualitativo por medio de valores de elasticidad y semicuantitativos determinando el cociente (ratio) de deformación tisular por medio de la utilización del software ElastoQ (Toshiba) (Fig.1).

Para realizar la compresión necesaria durante el estudio elastográfico de la tiroides se utilizó un transductor lineal de alta frecuencia posicionado en contacto con la superficie cutánea anterior del cuello, utilizando gel como conductor, permitiendo visualizar en el monitor un campo, donde se observó tanto al nódulo tiroideo como también al parénquima tiroideo adyacente. De manera tal de permitir una mejor localización anatómica se utilizó el modo dual, que permite observar las mismas estructuras en escala de grises. Subsecuentemente se aplicaron múltiples ciclos de compresión por medio del transductor, en el mismo eje que el haz de ultrasonido (Fig. 2).

Para asistir al operador en la optimización de la técnica de compresión y de modo tal de obtener muestras elastográficas significativas, se contó con un sistema que permitió otorgarle a las compresiones un valor numérico como también una escala gráfica en tiempo real (fig. 3) (9)..

 

Dos clases diferentes

La elastografía semicuantitativa adquiere los datos correspondientes a la anatomía tisular antes de la deformación.

La elastografía cuantitativa mide el desplazamiento del tejido independientemente de la presión aplicada a través del envío de microimpulsos acústicos a los diferentes tejidos..

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